Análisis y ataque de los pilares del sistema capitalista: I.

 

 

Análisis y ataque de los pilares del sistema capitalista: I.

 

Este artículo será el primero de unos cuantos en los que intentaré analizar, explicar y decir cómo combatir los pilares, las columnas sobre las que se edificó y está asentado el sistema capitalista, como por ejemplo, la propiedad privada no personal, el consumo, la obsolescencia programada, el trabajo basado en un salario, etc.

Todos ellos no son compartimentos aislados, realmente se interrelacionan entre ellos, pero considero mejor separarlos para analizarlos.

No pretendo ser exhaustivo ni ser excesivamente técnico, pues lo que realmente quiero es que llegue y sea asimilado por quienes no están aún concienciados sobre un sistema criminal que les arrebata, a todos los niveles, su calidad de vida, su libertad, su dignidad, su tierra, su convivencia en paz con otras personas…a cambio de mayores beneficios para unos amos a los que encima respeta.

El primero de esos pilares, tan importante como desconocido, al menos el nombre, es la obsolescencia programada.

 

La obsolescencia programada.

 

¿Qué es la obsolescencia programada?

 

Todos tenemos en la cabeza a un familiar mayor que nosotros diciendo:

Joder es que ya no se hacen las cosas como antes, antes te comprabas una lavadora y te duraba toda la vida, ahora todo dura una mierda, ahora no tienen ni puta idea de fabricar nada, todo se escacharra al poco tiempo, son unos ladrones, gentuza…

 

Y es verdad, aunque no lo sepan definir con palabras, pues oyen campanas sin saber dónde, si reflexionasen más alcanzarían la solución…

Justamente eso es la obsolescencia programada, que un producto tiene una duración limitada, calculada, tiene una vida cuantificada que, tras ese período de tiempo diseñado por el fabricante y la empresa, deja o de funcionar parcialmente (por lo que es necesaria una reparación) o deja de funcionar totalmente (ya no es más que un trasto que no funciona) o, por último, pasa a estar obsoleto, pues ya no tiene utilidad porque ha sido reemplazado por otro artículo más avanzado (al menos en teoría).

Esa obsolescencia programada es uno de los pilares del capitalismo pues dicha economía necesita una producción conforme a un crecimiento siempre hacia arriba, algo insostenible por pura lógica.

Si comercializases un frigorífico que dure, ya no digo toda la vida, pero sí, por ejemplo, 30 años, algo totalmente factible desde un punto de vista técnico, reventaría el sistema.

Porque el sistema capitalista no está pensado para satisfacer las necesidades de las personas en su conjunto, está pensado y diseñado para ser una economía, una producción siempre en ascenso, es decir, que quienes tienen los medios de producción nunca vean disminuidos sus ingresos.

Esta obsolescencia programada también se relaciona muy íntimamente con el consumismo, que el sistema te bombardea, pero eso se analizará en otra ocasión.

Alguno dirá, con razón, no me mientas mentiroso de mierda bolchebolivariano fascista de mierda antidemócrata porque no me creo esta historia ya que no se hacen aparatos que duren más porque es imposible por limitaciones de la ciencia; y  yo le contestaré que el polígrafo de la historia dirá al que me acusa….eso es mentira.

Dos datos:

Primero, la obsolescencia programada no es una conspiración judeomasónica ocultista blabla, es algo reconocido, algo público, poco puesto en tela de juicio, pero totalmente real.

Su origen tiene lugar en los años 20 y 30 del siglo pasado. Se cree que el primero en nombrarlo públicamente fue Bernard London, que propuso la obsolescencia programada obligatoria por ley como forma para salir de la Gran Depresión, aunque no se llevó a cabo (por ley escrita).

Y el término empezó a ser popularizado en 1954 por un diseñador industrial llamado Brooks Stevens.

Y segundo, remontémonos a la RDA, la República Democrática Alemana, la zona que, tras la división de Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, quedó bajo dominio comunista.

La RDA fue una de las más eficientes economías socialistas de la historia. Cayó en 1990, pero antes de ello, lo que hoy rescatamos de ella es que en la RDA se acabó con la obsolescencia programada.

Las normas estipulaban que las neveras y las lavadoras debían funcionar al menos durante 25 años. (Ahora es cuando viene el listillo tocapelotas diciéndome que esa cifra es obsolescencia programada, pues te jodes payaso y me adelanto y te digo que no, que es un cálculo, hecho con la idea de servir al ciudadano no a los beneficios de una minoría, y el coste de fabricar algo más duradero hubiera sido altísimo o simplemente inviable con la tecnología del momento).

En 1981 se empezó a fabricar allí una bombilla de larga duración, presentada en una feria internacional para ser comprada por otros occidentales, fue rechazada y quedó dicha bombilla quedó en un museo, para la historia.

Por tanto, es posible por avances tecnológicos y científicos acabar con la obsolescencia programada, o al menos limitarla hasta tal punto que esos otros recursos económicos, materiales, humanos serían empleados en otras cosas y así satisfacer mayores necesidades; pero eso entra en conflicto con otra de las premisas de toda economía liberal: la ganancia de unas minorías privilegiadas y la necesidad de satisfacer necesidades inventadas para mantener su posición social y económica.

Si se acabase con la obsolescencia programada, la gente dejaría de pagar (reparaciones incluidas) varias veces en su vida por un mismo producto.

¿Qué hacer para combatir la obsolescencia programada?

No es fácil, para acabar con ella hay que subvertir el sistema capitalista, pero vamos a ir a lo mínimo, a lo poco, a lo diario, a lo cotidiano.

Yo os animo a que os informéis aún más, hay un documental”Comprar, tirar, comprar” que es excelente y accesible por internet para todo el mundo o también cualquier persona, hasta yo, ahí, a lo loco y vago, puedo coger y teclear en google: cómo combatir la obsolescencia programada y hay algunos consejos paliativos de cómo hacer que tus productos duren más o gastes menos, no parece mucho, pero todo cuenta, por pequeño que sea el granito de arena, granito a granito existen desiertos.

Concienciad, difundid, reflexionad y sobre todo, resistid.

Resistid en todos los ámbitos porque, aunque no se lo crean quienes se creen por siempre nuestros amos, su sistema también tiene obsolescencia programada.

Análisis del referéndum en Grecia

A la espera de ver cómo se sigue desarrollando la crisis en Grecia en su conflicto con las instituciones europeas, pueden hacerse ya una serie de reflexiones.

El asunto de Grecia es complejo y debe saber enfocarse. Desde una perspectiva nacional-revolucionaria se hace aún más complejo este análisis.

Por un lado hay que desestimar los argumentos de la derecha mediática y liberal, como las falacias y medias mentiras tales como que cada griego nos debe 500e, que las deudas se pagan y que el pueblo griego va a morir de hambre si sale de la UE y que, de efecto rebote nos va a arruinar lo cual, supuestamente, legitima las políticas neoliberales aplicadas.

La gran victoria de la propaganda mediática del sistema neoliberal actual es hacer creer a un trabajador de Guadalajara que un jubilado ateniense le debe 500e, cuando eso no es verdad.

Han sido las políticas de la Troika las que, además de haber arruinado nuestras economías, también se han llevado a cabo salvajadas ineficaces, tales como recortes de derechos sociales, rescates a la banca y condonaciones de deudas a ésta y a partidos políticos, etc.

Por el otro lado, hay que reconocer méritos de la izquierda reformista griega, pero sin caer en la aceptación, señalando sus deficiencias, pero con argumentos revolucionarios, no con estúpidos argumentos liberales como alguno de los que brevemente he citado y de los que pueden hacerse una recopilación inmensa con sólo escuchar un debate de la televisión o leer un periódico.

El hecho de que se decida preguntar al pueblo sobre una determinada cuestión es un paso positivo, pues en el futuro podrán aferrarse  con argumentos más sólidos de que ya se ha hecho los demás pueblos europeos.

Por ejemplo, en un futuro en España si se decide tocarse algo de vital importancia como fue el artículo 135 de la Constitución Española que se modificó, durante el último mandato del PSOE, para priorizar la deuda al gasto social, habrá una base férrea para una movilización ciudadana.

Eso es aceptable y aplaudible.

Pero desde una posición verdaderamente revolucionaria, la verdadera crítica alejada de la derecha y de la izquierda reformista sería que en las democracias burguesas y en las políticas reformistas que no rupturistas, siempre hay una trampa.

Las trampas del referéndum han sido varias.

El gobierno griego ya tenía toda la legitimidad del mundo para hacer la política que hubiese querido.

No ha sido un no a la Troika, como muchos intentan vender, ha sido un no a ese acuerdo en la negociación con la Troika, pues ya han salido diciendo los partidos griegos que hay que seguir una hoja de ruta de negociación.

Con la aún mayor legitimidad de ese referéndum, (apoyado también por partidos como Amanecer Dorado) podría haberse optado perfectamente por decir definitivamente no a la troika, no al pago de la deuda o seguir el modelo de Correa de auditoría e impago, que ya se ha demostrado que no es ninguna utopía y que el crecimiento real, tras algunas fatalidades no mucho mayores que las que las propias instituciones europeas nos imponen, puede venir perfectamente de la mano de la salida del euro y de las presiones  financieras y bursátiles europeas.

Otro detalle a criticar sobre el referéndum es el hecho de que esa votación no representa realmente los intereses del pueblo griego y da una apariencia de legitimidad a unas determinadas injusticias.

Me explico: preguntar al pueblo griego si aceptan una negociación en la que se hable de la jubilación a los 67 años en 5 años o en 10, previa bajada ya efectuada de más del 40% de la cuantía de las pensiones, no es representar a los griegos.

Es como si el señor feudal preguntase a sus vasallos si están interesados en eliminar el derecho de pernada o si a las mujeres musulmanas de países árabes se las preguntase si quieren seguir estando sometidas al varón.

Aunque sea un pequeño avance conseguir poder pronunciarse sobre ello, no es algo realmente justo ni representativo, hay que atacar el vasallaje, hay que atacar el origen de la esclavitud de la mujer sobre el marido debido al Islam, hay que atacar la injusticia de que poderes financieros extranjeros que nadie ha votado decidan las políticas de países soberanos.

Y ese referéndum, guste o no, e incluso aunque sea un pequeño avance, tiene el peligro de legitimar el abuso anterior y de distraer con unas migajas y evitar que la gente se rebele contra la verdadera injusticia.

También se puede criticar a Syriza el hecho de que ha incumplido buena parte de su programa electoral, ha privatizado el mayor puerto griego, ha traspasado algunas líneas rojas en la negociación con la Troika y sobre todo, un análisis serio de a quiénes benefician las políticas llevadas a cabo por Syriza, que, pese algunas mejoras, realmente benefician a clases altas, no al pueblo griego.

También es criticable que Syriza en determinados asuntos, enarbola la bandera del patriotismo (totalmente falso cuando se beneficia a la oligarquía en vez de al pueblo) para encubrir su apoyo a las clases altas, mientras que algunas peticiones de la UE sí ayudarían al pueblo griego. Por ejemplo: Syriza no quiere poner impuestos a propietarios de barcos y otros sectores de la burguesía griega y la UE  pedía eso.

Por otro lado, cuando se ha debatido el asunto de subir el precio de alimentos, medicinas, bajar salarios sí han flexibilizado y cedido mucho más fácilmente sus exigencias.

Criticar a Syriza desde una perspectiva verdaderamente revolucionaria y patriota, como podéis ver, es complicado, pues hay que discernir y saber separar los patéticos argumentos de la derecha liberal que pretenden que sigamos esclavizados a poderes financieros mientras apelan a la patria para venderla y con ella nuestros derechos, también atacarla sin caer en la aceptación del discurso reformista izquierdista engaña obreros y vende patrias de los coletas y Varoufakis de turno, que por mucho que den ruedas de prensa en camiseta y se paseen en moto y parezcan cercanos y digan que defienden a su pueblo y país y den pequeños avances, sus actos realmente benefician a los de siempre.

Como bien sabrá, (sea creyente, ateo o agnóstico) quien tenga algo de cultura cristiana, que no sólo hay que combatir con la espada la injusticia, también hay que estar prevenidos ante los falsos profetas vestidos de ovejas pero que realmente son lobos y a los cuales se les conoce por sus actos.

Análisis de las elecciones y del fenómeno Ada Colau en Barcelona.

Las elecciones de ayer, a nivel municipal y autonómico, han supuesto el inicio de un cambio en la tendencia política mayoritaria española, en un claro viraje hacia la socialdemocracia.

No se ha resquebrejado el bipartidismo, pero sí puede verse su cada vez menor apoyo, amén de índices bajos de participación.

Estas elecciones han servido para ver cómo algunos de los míticos y grandes pesos pesados de la derecha española, que llevaban demasiado tiempo instalados en sus cortijos, se han visto privados de seguir su gobierno caciquil. Sorprendentemente para muchos, se han quedado sin gobernar debido a los pactos entre partidos socialdemócratas de diferente rango de radicalismo. Así ha pasado con Rita Barberá, Esperanza Aguirre, León de la Riva, etc.

Se dibuja un nuevo mapa electoral, gobernado por socialdemócratas, y que, con vistas a las generales, puede cambiar bastante no solo el mapa, sino también la política española.

Pero sobre todo, voy a hacer especial hincapié en el fenómeno Ada Colau, en Barcelona.

Ada Colau representa esa nueva forma de hacer política en España (de la que hablé en su momento en este blog si alguien quiere leerla) que ha surgido durante la crisis.

A partir del 15M que, con sus fallos: dejar despejado el camino a la victoria de la derecha y hacer un movimiento en el que caben todos (Julio Iglesias hablando bien del 15M es una muestra evidente de lo que teme perder sus privilegios…), no continuar su lucha tras las elecciones y con sus aciertos: como acusar de la falta de representatividad y de democracia directa en España, acusar al bipartidismo, a la corrupción, a los recortes, profesionalización cerrada de la política y sobre todo, ser el origen de movimientos políticos (Iglesias, Podemos) y sociales (la PAH y diferentes mareas anti recortes y anti privatizaciones).

Pues bien, como decía, Ada Colau es la máxima representación de esa nueva política, ahora institucionalizada como alcaldesa de Barcelona.

Ada Colau, se sea afín ideológicamente a ella o no, es un ejemplo de dignidad en España, como pocos.

Es alguien que, en lo más duro de la “crisis” económica, empezó con lo que parecía imposible y a nadie se le ocurriría, parar un desahucio, y no se quedó ahí, organizó un movimiento social ciudadano que denunciaba los abusos de la banca, los abusos y la dejadez gubernamental, la injusticia social, la falta de democracia directa en España, explicó claro que no es una crisis sino una estafa financiera, puso el dedo en el ojo de las élites financieras llamando asesinos a la banca públicamente, acusó a las instituciones y organismos financieros FMI, Troika de recortarnos derechos, sueldo, trabajo y robarnos la soberanía nacional, organizó una nueva forma de protesta política contra los culpables de una crisis inventada: los escraches, organizó la plataforma de la PAH que tantos desahucios ha frenado y puso nombres a los culpables de tanta injusticia social, de tantos desahucios y suicidios por desahucios, de tanta corrupción, de tanto criminal, de tanto opresor, en definitiva.

En definitiva, una nueva forma de hacer política, desde abajo, desde la movilización ciudadana, contra los de arriba, en una España aletargada, complaciente y pasota con quienes les dejan sin futuro ni presente.

Por ello, ha recibido mil y un ataques, como ser acusada de ser directamente o al menos relacionarse con eta, con el nazismo, con el régimen chavista, etc.

Ataques el 95% de ellos sin sentido, procedentes de la derecha mediática gubernamental y mediática al servicio de los intereses de la banca y en la defensa de su criminal sistema liberal.

Ha sido un ejemplo de dignidad, de lucha, de activismo social, de hacer política y conquistar el poder, es además un nuevo ejemplo de político que no teníamos en España (a excepción de Gordillo, pero la comparación es casi insultante) la de alguien de abajo, concienciada y enterada de los problemas reales de la ciudadanía. Pero habrá que ver cómo se desenvuelve en su cargo de alcaldesa.

Ada Colau, de entrada, ya ha arrebatado el monopolio en Barcelona a la derecha separatista recortadora y echado por tierra el plan separatista inmediato de Artur Mas.

¿Implica eso que defiende el centralismo o la unidad? No, ha declarado que en un hipotético proceso votaría que sí, pero también ha declarado, y se ha podido ver, que la independencia no es su principal preocupación, ni mucho menos.

Ada Colau representa a esa gente que solo ve lo que hay, y lo que alguien en Cataluña ve cuando mira la política es un nacionalismo catalán que le recorta derechos, le recorta la sanidad llegando al punto de cobrar 5 euros a familiares de pacientes, farmacias desabastecidas o endeudas y recortadas, hospitales bajo mínimos, un número de desahucios impresionante y la élite política, empresarial y social de allí cada cinco minutos dando la matraca con la independencia de Cataluña.

Por otro lado, si miran hacia España, hacia Madrid ven lo mismo, nacionalismo chovinista cutre de toros, fútbol, deportes y pandereta y sigue habiendo recortes y privatizaciones e injusticia social.

En ese contexto, es normal que haya gente, que hay mucha que dice, que le den por culo a su nacionalismo, de uno y otro lado, mientras soy precario o parado y con recortes en sanidad, justicia y educación, piensa que le den por culo a esas banderitas, quiero vida digna.
Pues esa reivindicación parte mucho de esa plataforma ciudadana, de ahí ese anacionalismo.

Obviamente, no es mi modelo ideal, pero es bastante más justo que lo otro.

Hay que saber ver la realidad cual es, la gente no conoce esa visión de patriotismo en la que enarbolar una bandera te libera y da derechos, no la que te obliga a reducirlos a cambio de llevar esa banderita como ocurre ahora y seguirá ocurriendo por desgracia durante mucho tiempo.

Es la diferencia entre un nacionalismo burgués chovinista y uno verdadero, justo y revolucionario.

Por tanto, entiendo y comparto mucho de lo que el prototipo de persona como Ada Colau piden.

Se la suda España y Cataluña, votarían sí a la independencia, como votaría no, le da igual, porque no mejora ni cambia su vida en nada.

Es culpa nuestra, y debemos seguir intentando hacer ver que hay un patriotismo verdadero, revolucionario, basado en la unidad, intentar convencer a los que no lo conocen (convencer, no someter, pues toda opresión acaba siendo eliminada con el tiempo) y atacar también al separatista, claro, pero es el sistema político actual el que ha permitido y fomentado el separatismo, hay que atacar al que ha dejado la verja abierto, no solo al zorro que se come las gallinas.

En cuanto a la evidencia de que Ada Colau, o cualquier socialdemócrata por muy radical que sea no va a desmontar el capitalismo, es cierto.

Ada Colau va a tener, como todos, el tope de la legalidad burguesa, no va a poder saltarse la ley, no va a poder aplicar todo lo que quisiera, obviamente, pero aún dentro los límites del sistema, sí supondrá un cambio, pues por ejemplo, ya ha decretado la prohibición de desahucios o que haya comedores sociales.

Es un cambio, reformista, sí, insuficiente, sí, pero un gran avance.

Hablar de desmontar a día de hoy el capitalismo es una quimera, se debe trabajar desde dentro para atacarlo y destruirlo. Quien crea que puede hacerlo desde fuera, que monte una guerrilla y me cuente. Es imposible.

Pero no solo queda ahí.

El ascenso y la nueva forma de hacer política encabezada por Colau puede darnos la clave a los tercerposicionistas revolucionarios anticapitalistas, básicamente, los nacionalsindicalistas en España, pues puede abrirnos una vía a una nueva forma de hacer política y lenguaje que debemos aprovechar. Ya que la crisis no la hemos aprovechado, aprovechemos la resistencia a la continuación de esta crisis y quizá mejoras paulatinas de la crisis hasta la próxima crisis profunda periódica del capitalismo.

En definitiva, Ada Colau representa esa nueva forma de hacer política en España, y puede ser un punto de inflexión y seguir siendo un ejemplo de dignidad, siempre y cuando no ceda a las pretensiones separatistas que tendrá, por parte de icv, de erc, y se mantenga en una línea anacionalista y sobre todo, no se apoltrone y siga siendo un grano en el culo del sistema liberal y sobre todo, siga en su lucha contra los abusos financieros y su política de clara tendencia social.

Que tiemble la derecha mediática y gubernamental y los poderes financieros y empresariales de este país con que quizá se les quite algunos beneficios, y sus corderitos ciudadanos alienados, yo, pese a diferencias políticas, deseo suerte y admiro profundamente a quien más ha luchado por nuestra dignidad, nuestra libertad y nuestros derechos durante ya tantos años y ojalá siga haciéndolo.

¡Sí se puede!

Análisis de la democracia cubana y la democracia para José Antonio Primo de Rivera.

Análisis de la democracia cubana y la democracia para José Antonio Primo de Rivera.

No voy a explicar qué es la democracia o qué visión tengo de ella, pues ya lo hice aquí.

https://t.co/zuhjPgYxdB

En esta entrada voy a hablar sobre algo que no se ha escrito aún (que yo sepa, pues no he leído nada en relación con esto).

Esto son las similitudes entre la democracia cubana, su sistema participativo y electoral en su sistema socialista y el concepto y la visión joseantoniana de la democracia.

Pondré por separado algunas explicaciones de lo que es la democracia para cada uno y luego pondré un resumen-conclusión.

La visión de la democracia para José Antonio:

“La aspiración a una vida democrática, libre y apacible será siempre el punto de mira de la ciencia política, por encima de toda moda”

Estas primeras declaraciones sobre la democracia, son del año 1931. Realmente no forman parte de la doctrina falangista, pues Falange aún no existía, pero sí son significativas e importantísimas para entender el pensamiento joseantoniano y qué cabida tiene la democracia en el nacionalsindicalismo.

Ante el Tribunal Popular de Alicante que iba a condenarlo a muerte dijo: “..A un pueblo como al español, al que se ha tenido sumido en la miseria, no se le puede hacer la burla de soltarle y decirle: Arréglate con tus propias disponibilidades. Eso es burlarse..”

..en tanto que los (movimientos políticos) que tienen un sentido revolucionario..sabemos que en vez de hacerlo (se refiere a proclamar meramente los derechos formales) hay que trabajar algunos años para darle sentido. Desde ese punto de vista, yo soy demócrata. En el sentido de decirle (al pueblo): arréglate como puedas”

(y ven un domingo cada cuatro años a votar, yo no soy demócrata..)

La democracia postulada por Primo de Rivera no era en aquel momento histórico ni la “liberal” ni la mal llamada “popular o socialista”.

La primera es rechazada básicamente por las siguientes razones:

1º) La degradación del Estado Liberal que se había convertido en mero espectador de luchas electorales

2º) La conversión de los partidos políticos en instrumentos de defensa de intereses de grupos o de clase.

3º) La conversión del Parlamento en un lugar para ventilar rencillas de partido.

4) El desconocimiento de los límites de la democracia.

La segunda la denomina por su nombre y dice de ella: “Y esta dictadura comunista tiene que horrorizarnos a nosotros, europeos, occidentales, cristianos, porque esta sí que es la terrible negación del hombre; esto sí que es la absorción del hombre en una masa amorfa donde se pierde la individualidad, donde se diluye la vestidura corpórea de cada alma individual y eterna. Notad bien que por eso somos antimarxistas; que somos antimarxistas porque nos horroriza, como horroriza a todo occidental, a todo cristiano, a todo europeo, patrono o proletario, esto de ser como un animal inferior en un hormiguero”

La democracia postulada por Primo de Rivera sería una democracia asentada en los valores del catolicismo y orgánica en su forma. Consideró que la sociedad no era un mero agregado de individuos iguales, creada por puro capricho voluntarista del hombre, sino que estaba formada por personas pero también por unidades territoriales y sociales tales como la familia, el municipio y el sindicato. Y para estas unidades naturales pide su representación directa en los asuntos del Estado

Familia, municipio y sindicato -dice Martín Rubio- “se convierten así -desde el Teatro de la Comedia hasta el patio de Alicante- en la cantinela permanente que, en labios de José Antonio, quería devolver a sus contemporáneos la dignidad y la libertad hondas de servir a una empresa, a una misión, a un destino en lo universal sin otros objetivos que implantar una justicia social profunda para que, sobre esta base, los pueblos vuelvan a la supremacía de lo espiritual”

El movimiento falangista nace en la mente de Primo de Rivera como superador tanto del marxismo como del capitalismo. Su propuesta es la de una economía mixta en donde coexistan las formas privadas y socializadas de los medios de producción. Dice así el fundador de Falange Española: “..en esta concepción político-histórico-moral con que nosotros contemplamos el mundo, tenemos implícita la solución económica; desmontaremos el aparato económico de la propiedad capitalista que absorbe todos los beneficios, para sustituirlo por la propiedad individual, por la propiedad familiar, por la propiedad comunal y por la propiedad sindical”

Específicamente sobre el tema sindical, Primo de Rivera pretende “un sindicalismo unitario, basado en el principio de la superación del dualismo “trabajador-empresario”, a través de su síntesis en la nueva noción de “productor”, que abarcaba tanto a los trabajadores como a los jefes de empresa. El empresario capitalista que hace suya la plusvalía del trabajo desaparece en el esquema ideológico nacionalsindicalista; pero tal plusvalía no se atribuye –como en los sistemas socialistas- al Estado, sino a los propios productores”

Este nuevo planteamiento de la relación de trabajo supone la aparición de empresas sindicales con participación de sus componentes en la dirección y en los resultados, y su posterior organización en sindicatos verticales de “productores” por ramas de la producción. El mantenimiento de esta sindicalización económica requeriría la nacionalización del crédito y la creación de una Banca Sindical

Y en la cúspide, dice Chozas Bermúdez, “el Estado como titular de las funciones esenciales del poder, reservándose la superior vigilancia, la ordenación política suprema, para la garantía del bien común sobre todo interés parcial excluyente”

Se trata de un “socialismo sindical” que convertiría a España en “un gigantesco sindicato de productores..al servicio de la integridad económica nacional” y que culminaría con una sindicalización del Estado, “porque los sindicatos y los gremios pasarán a ser órganos directos del Estado”

También defiende una democracia descentralizada, es decir una descentralización administrativa cuanto mayor mejor, siempre y cuando no afecte ni se den alas a los separatismos locales españoles.

También José Antonio defiende una democracia integral, total, en un estado totalitario que alcance a todos, pero que no niegue al individuo, es decir, alejada del panteísmo estatal tan típicamente fascista y socialista.

En definitiva, se puede resumir el pensamiento joseantoniano de la democracia como la pretensión de una democracia orgánica y social inspirada en la doctrina tradicional, cristiana, con asunción de diversos aspectos positivos del liberalismo (igualdad ante la ley, progreso técnico) y del socialismo (justicia social, reforma agraria, lucha contra el capitalismo financiero, etc…). Será la suya, pues, una filosofía política integral dirigida a lograr unir armónicamente al hombre con su patria, lo nacional con lo social, en una síntesis superadora de los tradicionales y caducos conceptos de la derecha e izquierda.

Su fórmula política era inédita, y como superadora del liberalismo y del socialismo, y negadora del fascismo y anarquismo. Una ideología imposible de encuadrar dentro de las corrientes doctrinales hasta la fecha.

En cuanto a la democracia cubana.

La democracia para un comunista es la dictadura del proletariado durante un tiempo determinado para aplastar la clase burguesa e instaurar el comunismo, sin estado y sin clases sociales (fin igual que el anarquista, aunque con distintos caminos para llegar a ello).

Aclarado eso, paso a explicar el modelo cubano transcribiendo las explicaciones de Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional desde 1993 y el diplomático encargado de los asuntos relacionados con EEUU.

Cuba no es el único país del mundo donde no existen ni partidos ni elecciones del tipo conocidos “en los países neoliberales”. También es sabido que en la casi totalidad de esos países tales partidos y elecciones no parecen disfrutar de mucha credibilidad entre los electores. El sistema electoral cubano responde a una concepción completamente diferente a la que caracteriza el modelo que todavía sigue siendo llamado de “democracia representativa” a pesar de que cada día representa a menos personas. Como toda organización a escala del estado-nación la nuestra también tiene un carácter representativo pero no se agota en la representación formal, en la apariencia, sino que busca la participación directa de la gente en las instancias representativas. Incorpora lo más posible mecanismos y formas de democracia directa en estructuras de carácter inevitablemente representativo. El sistema del poder popular se sustenta en la circunscripción electoral, su célula básica a partir de la cual se desarrolla todo lo demás. Allí comienza el proceso electoral. En cada circunscripción se realizan reuniones abiertas y públicas, en las que cualquier vecino propone a cualquier otro como candidato a delegado por la circunscripción correspondiente. La ley exige que en cada circunscripción haya al menos dos candidatos. Entre ellos el día de las elecciones mediante voto secreto se elige a quien será el delegado que para serlo deberá recibir más del 50% de los votos. Esos delegados integran las asambleas municipales que tienen la responsabilidad principal en las etapas siguientes del proceso electoral. Hasta 1992 las asambleas municipales elegían a quienes representarían a cada municipio en la asamblea provincial respectiva y en la Asamblea Nacional. Desde ese año las asambleas municipales postulan a sus candidatos a delegados provinciales y a diputados nacionales y los presenta al voto libre y secreto de los electores. Para resultar electo a esas instancias se requiere igualmente obtener más del 50% de los votos. La ley establece que hasta la mitad de los diputados y delegados provinciales podrán ser personas que también sean delegados de circunscripción. En nuestro caso no son los partidos, ningún partido, quienes seleccionan a los candidatos. Cada elector tiene la capacidad de hacerlo. Para llegar a ser candidato sólo requiere ser propuesto por alguien y desde luego aceptar la postulación. No hace falta disponer de un centavo ni contar con una maquinaria electoral (lo que en otros países llaman partidos). Está terminantemente prohibida cualquier forma de campaña en favor de ningún candidato. Las comisiones electorales son las encargadas de colocar en los lugares de mayor concurrencia de la comunidad los datos biográficos que identifican a los candidatos. Todos pueden postular y todos pueden ser postulados. Se me hace difícil imaginar mayor pluralidad o más representatividad real. Ahí radica probablemente la principal explicación de la elevadísima votación en todas nuestras elecciones a pesar de que el voto es voluntario: los electores saben quienes son los candidatos, saben cómo y porqué aparecen en las boletas y sobre todo saben que ellos –los electores- participaron realmente en el proceso. Desde 1976, cada dos años y medio, hemos hecho tales elecciones y en ellas la tasa de renovación (elección de personas para ocupar el cargo por primera vez) ha superado como promedio nacional al cincuenta por ciento y en varias ocasiones la renovación ha sido mucho más alta (personalmente cuando fui elegido diputado por primera vez era uno entre el 85% de diputados que nunca antes lo habían sido y presido ahora una legislatura cuya membresía es nueva en sus dos terceras partes). Desde aquel año centenares de miles de compatriotas han sido propuestos o elegidos y han sido millones los que han participado directamente en su postulación y elección. Es un sistema que, como toda obra humana, puede y debe ser perfeccionado constantemente. 

(Para quien desee más información sobre alguna de las fuentes que he usado puede pinchar en estos enlaces http://www.plataforma2003.org/hemos_leido/45.htm http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53 )

Conclusiones

Una vez dadas las pinceladas de los diferentes sistemas, tanto el cubano como el ideado por José Antonio, paso a explicar una anécdota que recoge Santiago Pérez Díaz en el periódico el País:

“el propio Castro había tenido como libro de cabecera en Sierra Maestra las obras completas de José Antonio Primo de Rivera, según contó Carlos Franqui, entonces hombre clave en la primera propaganda del régimen”

Pues bien, hasta qué punto pudo tener relevancia la lectura de las obras de José Antonio es algo que solo el propio Fidel Castro sabrá, pero no es difícil, una vez estudiadas esas pinceladas y habiendo estudiado en mayor profundidad ambos sistemas, establecer semejanzas en ambos modelos.

Bien es cierto que parten de concepciones totalmente diferentes, pero es innegable que la inspiración del modelo participativo es bastante similar.

En ambos modelos se recoge la imposibilidad de negar una serie de premisas fundamentales (el sistema socialista/nacionalsindicalista, la unidad de la patria en ambos casos, etc).

En ambos modelos se recoge el desprecio a los diferentes partidos (si bien es cierto que en el modelo joseantoniano, Falange, una vez alcanzado y consolidado el poder, se disolvería, cosa que en el socialismo cubano no ocurre).

En ambos modelos se recoge una fórmula electoral, que aún con diferencias, encaja dentro de un mismo ideal, la participación directa de la persona, totalmente representado, origen popular, sin necesidad del falso instrumento del partido cerrado, corrupto y degenerado.

En ambos modelos se cree que la participación directa es necesaria y básica y que debe canalizarse a través de representantes cercanos a lo que conoces como el municipio. (La visión joseantoniana de la familia como núcleo político vertebrador es algo ya desfasado e insostenible en 2015, guste o no).

En ambos modelos se puede ver cómo es un modelo popular, que puede ser regido por un gobierno democrático también en su cúpula y como, para subsistir dicho modelo, requiere el apoyo de la mayoría del pueblo, lo cual desecha la tesis de dictadura de partido, tan aborrecida por José Antonio.

En ambos modelos, pese a sus notables diferencias, se recoge el anhelo de una justicia social profunda, por la que tanto luchó y dio la vida José Antonio, y por la que el régimen cubano, pese al criminal bloqueo estadounidense, nadie puede negar en educación, cultura, sanidad, etc

Cabe por último, a modo de anécdota, que Fidel Castro ha reconocido admirar los valores revolucionarios del cristianismo y su mensaje social y que unido a su lucha por la justicia social y un patriotismo sano, popular, revolucionario, no es difícil establecer puntos de encuentro con el pensamiento joseantoniano, pese a las diferencias obvias.

Pese a las diferencias e imperfecciones, como cualquier sistema, son dos sistemas democráticos de participación claramente superiores, mejorados y más representativos que los modelos de las sociedades capitalistas y que el nuestro español actual.

La inmigración.

La inmigración es un problema.

Es un problema derivado de un sistema económico y socio-político que lo origina y que se beneficia de éste.

La inmigración es un problema debido a un sistema que saquea naciones, que provoca guerras y refugiados, que acumula riquezas en unas pocas manos mientras condena a la miseria a la mayoría, etc.

La inmigración es, por tanto, consecuencia de los crímenes del capitalismo.

En España ese problema se intensifica por ser un punto geográfico estratégico natural con África, cultural con Sudamérica, y añadiendo países de Europa del este y asiáticos.

Es un problema, que hay que combatir, sí, pero el enemigo no es el inmigrante. El inmigrante es una víctima de ese sistema que le condena a la miseria en su tierra de origen y no tiene más solución que tener que emigrar a otra nación.

Es una víctima, al igual que el autóctono, pues ambos se verán más explotados por empresarios sin escrúpulos.

El respeto a la dignidad humana está por encima de cualquier raza, credo o cultura.

Por tanto, el enemigo es el sistema que obliga a esas migraciones masivas por culpa de la miseria que originan y que encima sirven de negocio.

Ante este problema, la izquierda radical o algo socialdemócrata, en sus delirios internacionalistas proletarios, considera que es viable una nación en la que haya una población totalmente multicultural y multiracial. Esto no es posible, no por criterios racistas, si no por lógica, por falta de identidad común, salvo en aquel país cuyo proceso de formación nacional se haya basado en esas visiones.

Eso sí, tampoco se puede aceptar el discurso de la extrema derecha chovinista, xenófoba y racista que se ampara en la supuesta defensa de una identidad cuando eso no es más que una excusa para encubrir su materialismo biológico y su odio al diferente y que explica las crisis económicas culpando a la inmigración y al inmigrante, en vez de al sistema bancario, al corrupto poder político, a la plusvalía que se queda el mediano y gran empresario, etc

Frente a estas dos visiones, hay una tercera, nacionalsindicalista, que afirma que la dignidad humana está por encima de todo, ergo respeta al inmigrante.

Esa vía que no ve como enemigo a un inmigrante que tiene una tienda de alimentación y trabaja 14 horas al día para alimentar a su familia.

Esa vía en la que se señala al verdadero culpable de la inmigración: los modos de producción capitalistas.

Esa vía que afirma que quien se beneficia de la inmigración es el empresario, el banquero, el político, y quienes sufren las consecuencias son inmigrantes y autóctonos.

Esa vía que ve la estupidez de enfrentar al autóctono con el inmigrante, pues no sería más que como esclavos gladiadores luchando entre sí en el coliseo romano, fomentados por el odio, mientras el romano aplaude, da las sobras, gana dinero y placer sádico mientras mantiene su criminal sistema.

Esa vía que dice, que, evidentemente, no puede haber ninguna sociedad totalmente multicultural y multiracial con millones de inmigrantes porque es insostenible, pero que tampoco atacará nunca al inmigrante que intenta vivir dignamente en nuestra nación, es más, le considerará digno de vivir antes que a un autóctono que pretenda vivir del esfuerzo de los demás o esté al lado o forme parte de la opresión y que en la medida de lo posible, en un sistema justo, quien venga de fuera, pueda vivir dignamente, contribuir, ser uno más en definitiva.

Por tanto, la inmigración debe ser considerado como un problema que atacar, sí, pero atacando a al sistema que lo permite, el capitalismo, no a las víctimas de éste: el inmigrante y autóctono.

El ejército y la policía en un sistema capitalista.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (polícia, guardia civil) y el ejército en España están al servicio del sistema económico, social y político actual, al capitalismo.

Esto no quiere decir que haya que mantener un discurso ACAB (All cops are bastard: todos los policías son unos bastardos), que implique la negación de cualquier actuación y función policial.

Hay que distinguir en la policía, dos cometidos: uno, una función necesaria en cualquier sistema, investigación de delitos (violaciones, asesinatos, robos, mantenimiento del orden, etc) y otra función que es la de su sometimiento a la ley y al orden establecido.

La legalidad vigente, toda ley, todo sistema político, es consecuencia y reflejo directo de la ideología dominante; y a su vez, esta ideología dominante sirve a los intereses de la clase dominante.

Por tanto, en España, un policía está al servicio del capital. Y no puede negarse a ello porque es su función.

Por ejemplo, un policía (por mucho que no quiera o le dé igual, o disfrute con ello, ahí ya no entro en este análisis) está para defender la ley, aunque esa ley diga que haya que realizar 150 desahucios diarios desde 2008, a golpes si es necesario, o que, dado el caso de una cada vez menos hipotética separación unilateral de un territorio español dominado por separatistas, se pondrán del lado de la legalidad e impedirán a quienes luchemos contra la ruptura de la unidad de España; o un policía tampoco duda, como pasa, en disolver manifestaciones “violentas” contra recortes en sanidad, justicia, educación, etc.

Por ello, la policía nunca podrá ser aliada de ningún colectivo revolucionario que aspire a una transformación social y política en nuestra nación, pues siempre se pondrán del lado de la legalidad vigente, que no de la justicia que es de donde se pone o debe ponerse todo aquel que quiera llamarse revolucionario.

En cuanto al ejército, en otro sistema para mí sería de gran importancia, sería popular, defendería su nación y su sistema, uno más justo, pero, en la actualidad, el ejército español no es más que algo inútil.

Es inútil porque las funciones que realiza de salvamento por ejemplo, podría hacerlas cualquier otro cuerpo sin necesidad de llamarse ejército.

Es inútil porque no es realista una invasión a España con los mecanismos internacionales.

Pero no solo es inútil, si no que sirve, igual que el policía, al Estado, no al pueblo, es decir, sirve a los intereses económicos de las oligarquías.

Cuando un militar español es destinado a Afganistán, Irak o cualquier guerra, no está luchando por España, está luchando por los intereses económicos de la OTAN, de la UE, de EEUU.

Un español en Afganistán no muere por España, muere para que un oligarca yanqui aumente sus beneficios a base acumular petróleo e invadir países o el estado español haga negocio vendiendo armas y misiles a sionistas y otros países.

Es más, incluso un militar, se ha dado el caso, de que afirme que la unidad de España es anterior a la Constitución y debe ser defendida, en caso de amenaza (que ya está más que amenazada) es automáticamente cesado.

Por tanto, tanto policía (policía nacional y guardia civil) como ejército en España, aunque algunas funciones sean muy nobles y haya gente noble que cree de verdad dedicar su vida al servicio de los demás, realmente, no están al servicio del pueblo, pues su función principal es defender la legalidad, defender el orden, defender las órdenes del estado, en definitiva, defender los intereses de clase de la clase dominante y por ello, en este sistema, siempre serán enemigos (nos reprimen, identifican, persiguen, etc) de todo revolucionario que aspire a una España verdaderamente justa.

Hacia un patriotismo revolucionario.

Hacia un patriotismo verdaderamente revolucionario.

No es ningún secreto ni debe ocultarse ni negarse que desde la aparición de los estados modernos e incluso antes y hasta la fecha de hoy, la existencia de un sentimiento patriótico ha sido usado, la mayor parte de las veces, por sectores con oscuros fines.
Efectivamente, el patriotismo ha sido usado por sectores regresivos y reaccionarios de la sociedad, como parapeto de sus privilegios económicos, como escudo para sus ansias de poder y sus injusticias. También ha sido usado como cebo para engañar.
En definitiva, ha sido profanado y prostituido, lo sigue siendo y lo seguirá siendo.
Y aún así, pese a todo, nadie puede negar la fortaleza y validez de ese sentimiento.
La derecha, la banca, la burguesía, grandes empresarios, monarquía, políticos, el capital en definitiva, siempre ha prostituido el patriotismo para defender sus privilegios económicos, sus injusticias, sus abusos de poder, sus guerras, etc
La izquierda, desde el socialdemócrata más conservador hasta el comunista más radical, en España, rechaza el patriotismo, incluso aunque hables de un patriotismo al estilo cubano. Su odio y sus complejos históricos les hacen acercarse y defender delirios y mentiras como los separatismos catalanes y vascos basados en mentiras históricas para justificar privilegios y abusos económicos y chovinismos racistas.
El socialismo siempre ha rechazado el patriotismo desde un punto de vista teórico, pero siempre se ha valido de él donde ha triunfado, ya sea Cuba, la URSS, Corea del Norte…porque sabe que lo necesita.
Curiosa contradicción. Bueno, realmente no es curiosa, porque la patria, guste o no, es un pilar básico para la construcción de toda justicia social profunda.
Por ello, frente a estas dos concepciones que extirpan la mitad de la realidad y se distinguen por su ineficacia revolucionaria, existe otra idea, la eficacia de la idea nacional conquistándola para la revolución, que la patria sea el punto de partida en el cual construir un sistema justo
Para ello, requiere que la patria, que el trabajador que enarbole la bandera nacional, ésta sea para él realmente liberadora, le dé obligaciones sí, pero sobre todo derechos. Que la patria sea algo que nos iguale a todos en el ámbito económico y social, respetando y garantizando nuestra dignidad y nuestra libertad.
Por ello, un patriotismo eficaz, revolucionario, debe recoger toda lucha anticapitalista existente: la lucha por la emancipación de los oprimidos, la lucha por un sindicalismo revolucionario, la lucha por la liberación económica y social de la mujer, la lucha por la propiedad colectiva de los medios de producción acabando así con la explotación, la lucha contra la especulación bancaria, la lucha contra la dictadura de los mercados, la lucha contra los poderes oligárquicos, la lucha por una verdadera democracia del pueblo, la lucha contra los recortes sociales y laborales, la lucha contra la clase social explotadora, la lucha por acabar con las clases sociales, la lucha por la dignidad humana, la lucha contra todo tipo de imperialismo económico y militar, la lucha contra toda injusticia y exceso religioso, la lucha contra un excesivo panteísmo estatal al estilo fascista o socialista que nos ahogue y nos denigre como humanos, etc
Un patriotismo en definitiva, bien entendido, de forma revolucionaria, alejado de todo atisbo derechista y chovinista, enarbolando toda bandera anticapitalista y arrebatando a la izquierda su ineficaz y sectaria apropiación y tergiversación de estas luchas.
Ese patriotismo revolucionario y popular tendría la capacidad de mover de su sitio a las montañas.

Reflexiones y pensamientos de @vercetti91 (Tommy Vercetti) Si quieres contactar conmigo también puedes hacerlo a través de mi correo electrónico tommyvercetti@gmx.es